
Su primer recuerdo claro de su ahora, el que estaba fuera de la bruma tormentosa, fue el haberse detenido, el haberse percatado de que ya no podía dar un paso más.
Y eso estaba bien, muy bien, magnífico. Podía soportar el dolor hasta cierto punto; pero todo tiene un límite, y se alegró de haberse retirado del juego.
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