miércoles, 24 de julio de 2013

Hace tanto que no escribía, hace tanto que no volcaba mis pensamientos en un sin fin de letras. 
Hoy a la mañana cuando me desperté a su lado, me sentí idiota. Idiota por demostrarle que lo amo, idiota por no decirle las cosas que sentía. 
Idiota por odiar, por odiar ver como habla de ella con nostalgia, por odiar entender que aún la sigue extrañando, por permitirle que me hable de ella. 
¿Qué ser habrá sido en su vida, para que con el correr del tiempo, aún siga en su memoria tan impecable, tan permanente? 
¿Por qué sus recuerdos siguen tan participes en su vida? No entiendo que hizo con él, por qué no puede olvidarse, por qué no puede dejar de acordarse. 
¿Por qué esa continua manía de cagar las cosas? 

Say you love me but it's not enough
 

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